M.L. C.B., fundadora de Nube Perfumes — la historia detrás de la marca

Una carta para quien nos lee

Hay marcas que nacen para vender un producto. Y hay marcas que nacen porque alguien, en algún momento, se cansó de que las cosas buenas fueran solo para unos pocos.

Nube nació de eso segundo.

No de una hoja de cálculo. No de una tendencia. Nació de la idea, casi terca, de que oler bien —oler increíble— no debería depender de cuánto dinero tengas en la cuenta. Que ese perfume que te enamoró en una tienda, el que olfateaste tres veces antes de ver el precio y guardarlo de vuelta en el estante, tenía que estar al alcance de tu mano. Sin culpa. Sin resta en el presupuesto del mes.

Ese es el porqué de Nube. Y quería contártelo, así, sin filtros, sin foto de producto de por medio. Solo tú y yo.

Lo que hemos aprendido en el camino

Empezamos con dos o tres frascos y muchas ganas. Hoy, cada vez que alguien nos escribe para decirnos «esto huele exactamente como el original, no lo puedo creer», sentimos que la apuesta valió la pena.

Pero no te voy a mentir: no hemos llegado. Apenas estamos despegando.

Y por eso quiero abrir este espacio, el Cuaderno de Vuelo, como una especie de diario compartido. Aquí no vamos a hablar de notas olfativas ni de ofertas. Aquí vamos a hablar de hacia dónde vamos, de lo que soñamos para Nube, y de por qué quiero que tú seas parte del viaje, no solo alguien que compra un frasco y ya. Si quieres conocer más sobre nuestras fragancias, empieza por aquí: a qué huele Ibiza Fame o a qué huele Good Girl de Carolina Herrera.

Hacia dónde vuela Nube

Si me preguntas cómo me imagino Nube en cinco años, te lo digo sin rodeos: no me la imagino solo en España.

Me la imagino en la maleta de una chica en México que descubrió su nuevo perfume favorito por una recomendación de una amiga en Bogotá. Me la imagino llegando a Argentina, a Perú, a cada rincón donde alguien esté buscando ese perfume que vio en redes y no se puede permitir pagar cuatro cifras por él.

Porque esta idea —la de democratizar el buen perfume— no tiene fronteras. El deseo de oler bien es universal. Y Nube quiere estar ahí, en cada país de habla hispana, siendo esa marca que alguien recomienda a un amigo con total honestidad, sin sentir que le está vendiendo nada.

Pero expandirnos no es solo el objetivo. Es el medio. Lo que realmente quiero construir es otra cosa, algo más difícil de medir en ventas: una comunidad.

No una lista de clientes. Una comunidad de verdad. Gente que confía en Nube porque probó que cumplimos lo que prometemos. Gente que nos escribe para contarnos cómo se sintió el día que usó Bogotá Nocturna por primera vez, o que nos recomienda antes de que se lo pidamos. Ese es el sueño grande: que Nube no sea una tienda más, sino un lugar al que la gente vuelve porque se siente parte de algo.

Por qué te lo cuento

Podría haberme quedado callada y simplemente seguir publicando artículos de perfumes, semana tras semana. Pero creo en algo que aprendí hace tiempo: las marcas que se construyen en silencio, sin mostrar su rumbo, terminan siendo solo un logo más. Y Nube no quiere ser un logo. Quiere ser una historia que se escribe contigo, no para ti.

Así que este Cuaderno de Vuelo va a ser eso: un lugar donde, de vez en cuando, voy a parar la máquina de «compra aquí» y simplemente te voy a contar la verdad de por dónde vamos. Los aciertos. Los tropiezos. Los planes que se cumplen y los que cambian de rumbo en el camino, porque así es volar de verdad.

Gracias por estar leyendo esto. Gracias por ser, sin saberlo, parte del motivo por el que seguimos.

Y ya que estás aquí: nuestra oferta 3x2 está en sus últimas semanas. Si hay un perfume que llevas tiempo queriendo probar, este es el momento — antes de que la nube siga su vuelo y la oferta se quede atrás. ¿No sabes por dónde empezar? Echa un vistazo a 3 perfumes para regalar este verano o descubre qué perfume te delata según tu personalidad.

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Con cariño, M.L.C.B.

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